04 agosto 2011

El Experimento Ruso del Sueño - Parte 1

Investigadores rusos a finales de los 40 mantuvieron a cinco personas despiertas durante quince días utilizando un estimulante experimental basado en gas. Ellos fueron mantenidos en un ambiente sellado para controlar cuidadosamente su consumo de oxígeno para que el gas no los matara, ya que era muy tóxico en altas concentraciones. Esto pasó antes de que existieran las cámaras de circuito cerrado, así que ellos sólo tenían micrófonos y ventanas del tamaño de portillas con vidrio de 5 pulgadas de grueso hacia el cuarto para supervisarlos. El cuarto estaba repleto de libros, catres para dormir pero sin cobijas, agua corriente y baño, y suficiente comida deshidratada para alcanzarles a todos por todo un mes.

Los sujetos de prueba eran prisioneros políticos considerados enemigos del estado durante la Segunda Guerra Mundial Todo estuvo bien por los primeros cinco días, los sujetos apenas se quejaban pues les habían prometido (falsamente) que serían liberados si se sometían a la prueba y no dormían por 30 días. Sus conversaciones y actividades fueron supervisadas y se notó que ellos continuaban hablando sobre incidentes cada vez más traumáticos de su pasado, y el tono general de sus conversaciones tomó un aspecto oscuro después de la marca del cuarto día.

Después de cinco días comenzaron a quejarse sobre las circunstancias y eventos que los llevaron a dónde estaban y empezaron a demostrar paranoia severa. Dejaron de hablar entre ellos y comenzaron a susurrar alternadamente a los micrófonos y a las portillas que solo reflejaban un lado. Extrañamente todos parecían pensar que podrían ganarse la confianza de los experimentadores al entregar  a sus camaradas, a otros sujetos en cautiverio con ellos. Al principio los investigadores sospechaban que este era un efecto del mismo gas...

Después de nueve días, el primero de ellos comenzó a gritar. Él corría la longitud del cuarto repetidamente gritando a lo más que podían sus pulmones por tres horas seguidas; él continuaba intentando gritar pero sólo podía producir algunos chillidos ocasionales. Los investigadores postularon que él había físicamente rasgado sus cuerdas vocales. Lo más sorprendente sobre éste comportamiento es cómo los otros cautivos reaccionaron a él... o cómo no reaccionaron a él. Ellos continuaron susurrando a los micrófonos hasta que el segundo de los cautivos comenzó a gritar. Los tres cautivos que no gritaban tomaron los libros, untaron página por página con sus propios desechos y los pegaron tranquilamente sobre las portillas. Los gritos se detuvieron de repente. 

Así como el susurro en los micrófonos.

Pasaron otros tres días. Los investigadores revisaban los micrófonos cada hora para asegurarse de que estaban funcionando, pues pensaban que era imposible que no viniera sonido alguno de ellos con 5 personas dentro. El consumo de oxígeno en el cuarto indicaba que los 5 debían estar aún vivos. De hecho era la cantidad de oxígeno que 5 personas consumirían a un nivel muy alto de ejercicio extenuante. En la mañana del  día catorce los investigadores hicieron algo que habían dicho no harían para obtener reacción de los cautivos: usaron el intercomunicador dentro del cuarto, esperando provocar alguna respuesta de los cautivos. Temían que estuvieran muertos, o en estado vegetal.

Ellos anunciaron: "Vamos a abrir el cuarto para probar los micrófonos. Manténganse alejados de la puerta y acuéstense en el piso o les dispararemos. Si acceden ganaran la libertad inmediata de uno de ustedes".

Para su sorpresa, ellos escucharon una sola frase con una voz calmada en respuesta: "Ya no queremos ser liberados".

Se desató un debate entre los investigadores y las fuerzas militares apoyando la investigación. Incapaces de provocar ninguna otra respuesta usando el intercomunicador, finalmente se decidió abrir el cuarto a la medianoche del día quince.

El cuarto fue drenado del gas estimulante y llenado con aire fresco, e inmediatamente voces de los micrófonos comenzaron a objetar. Tres voces diferentes empezaron a suplicar, como pidiendo por la vida de seres amados, para que les regresaran el gas. El cuarto fue abierto y se enviaron soldados para sacar a los sujetos de prueba. Estos comenzaron a gritar más fuerte que nunca, y lo mismo hicieron los soldados cuando vieron lo que estaba dentro. Cuatro de los cinco sujetos aún estaban vivos, aunque nadie podía llamar correctamente en que estado de "vida" estaban...

Continuará....

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